• Alvaro Posse

Resurrección, reanimación y reencarnación


Existen tres (3) corrientes de pensamiento en torno al tema de la Resurrección: La resurrección de la carne, no existe tal cosa o lo que sí existe es la Reencarnación. Pero, ¿podrían existir estas tres corrientes de pensamiento en la Biblia Judeo-cristiana? Para averiguarlo, comencemos por consultar la definición de Resurrección:


“El término «resurrección» [del sustantivo latino resurrectĭo, -ōnis; derivado del verbo resurgo (resurrexi, resurrectum -3.ª declinación): levantarse, alzarse, resurgir, renacer] hace referencia a la acción de resucitar, de dar nuevo ser o nueva vida. Es la creencia que sostiene que una persona puede recobrar la vida después de la muerte.” (Wikipedia, 2019)


El mismo término resurrección del latín resurrectĭo, se encuentra en los idiomas originales de la Biblia: Anastasis, en griego “significa literalmente ponerse de pie nuevamente”. El término en hebreo es techiyath hammethim, que significa “revivificación de los muertos”. (Watchtower, 2019)

Pero, ¿cuántas clases de resurrecciones se plantean en la biblia? Al recorrer las páginas, encontramos tres clases de resurrecciones:


La primera, la resurrección se refiere a la Reanimación, y aparece en episodios como el de La hija de Jairo (Marcos 5:21-42), el hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17) y Lázaro de Betania, (Juan 11:1-43), todas en el Nuevo Testamento provocadas por Jesús, pero también otros episodios: La resurrección de Dorcas (Tabita) por mediación de Simón Pedro (Hechos 9:36-42) y la resurrección del joven Eutico por mediación de San Pablo (Hechos 20:7-12). Esta resurrección tipo Reanimación, aparece también en el Antiguo Testamento en pasajes como la resurrección del hijo de la viuda de Sarepta por mediación del profeta Elías (1Reyes 17:17-23), la resurrección del hijo de la sunamita por mediación del profeta Eliseo (2Reyes 4:31-37) y la escena de un cadáver que fue arrojado apresuradamente en la tumba del propio Eliseo y que volvió a la vida al tocar los huesos del profeta (2Reyes 13:20-21). Todos: La hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín, Lázaro, Dorcas, Eutico, la viuda de Sarepta y el hijo de la sunamita, fueron reanimados, es decir, volvieron a la vida que tenían y que habían perdido, pero volvieron a morir tiempo después.


La segunda clase de resurrección que aparece en la Biblia, es la Reencarnación, considerada como una acción de retornar. En el Antiguo Testamento, aparece el término seol, la morada de los muertos: un sitio que se deduce de estancia temporal, por las palabras del profeta Samuel que señala: Yahvé da muerte y vida, hace bajar al šeol y retornar (1 Samuel 2:6).


“Según la Biblia, Dios tiene el poder sobre el šeol mismo y rescata el alma de la fosa: «Él, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura» (Salmo 103[102]:3-4). «Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al šeol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa» (Salmo 16[15]:9-10). Sin duda, estas expresiones se entienden de forma hiperbólica, para significar una preservación temporal de la muerte.” (Wikipedia, 2019)


Y existe también una tercera clase de resurrección: Es la Resurrección donde las personas no podrán morir porque serán “como los ángeles” con cuerpos espirituales e incorruptibles.


“Luego, algunos de los saduceos, que decían que no hay resurrección, se acercaron a Jesús y le plantearon un problema: —Maestro, Moisés nos enseñó en sus escritos que, si un hombre muere y deja a la viuda sin hijos, el hermano de ese hombre tiene que casarse con la viuda para que su hermano tenga descendencia. Pues bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos. Entonces el segundo y el tercero se casaron con ella, y así sucesivamente murieron los siete sin dejar hijos. Por último, murió también la mujer. Ahora bien, en la resurrección, ¿de cuál será esposa esta mujer, ya que los siete estuvieron casados con ella?


—La gente de este mundo se casa y se da en casamiento —les contestó Jesús—Pero en cuanto a los que sean dignos de tomar parte en el mundo venidero por la resurrección: esos no se casarán ni serán dados en casamiento, ni tampoco podrán morir, pues serán como los ángeles. Son hijos de Dios porque toman parte en la resurrección. Pero que los muertos resucitan lo dio a entender Moisés mismo en el pasaje sobre la zarza, pues llama al Señor “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Él no es Dios de muertos, sino de vivos; en efecto, para él todos ellos viven. (Lucas 20:27-40)


Y añade San Pablo en 1 Corintios 15:40-44: “Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.”


¿Quiénes en la Biblia alcanzaron ya este tipo de resurrección? De las palabras de Jesús se infiere que Abraham, Isaac y Jacob lo lograron, como también Moisés y Elías[1], quienes aparecen en el pasaje de la transfiguración de Jesús, teniendo como testigos de los hechos a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan.


Paréntesis: En el Corán, el libro sagrado del islam, aparecen citadas dos de las tres clases de resurrección: la reencarnación y el acceso a la Vida Eterna, a través de Mahoma que, de acuerdo con la tradición, se piensa que recibió las revelaciones de este libro por medio del Arcángel Gabriel, aproximadamente en el año 600 d.C. Allí se señala: “¿Cómo podéis no creer en Alá, siendo así, que os dio la vida cuando aún no existíais, que os hará morir y os volverá a la vida, después de lo cual seréis de vueltos a Él?” (Sura 2:28)



CIERRE - APERTURA


1.- Una persona puede morir y ser reanimada. Este tipo de Resurrección se da sobre la vida recientemente perdida. Al respeto existen cientos de miles de casos reportados por la ciencia médica en procesos de reanimación, donde pasan minutos desde que la persona pierde sus signos vitales hasta el retorno a la vida. Pero también existen los casos reportados por las escrituras, donde pasan varios días, por ejemplo, Lázaro, del que se señalaba que su cadáver ya hedía por descomposición.


2.- Las personas regresan de un lugar transitorio. Esa es la Reencarnación semejante a la enseñada por las culturas orientales y referida, como se advirtió por el Profeta Samuel: Yahvé da muerte y vida, hace bajar al šeol y retornar”.


Sobre la Reencarnación se señala: En el año 553 d. C. esta creencia fue declarada herejía en el Segundo Concilio de Constantinopla. La Iglesia de Roma decidió entonces destruir todos aquellos escritos que enseñaban esta doctrina. La fe católica y la fuente de ingresos de los sacerdotes podrían haberse visto en peligro en caso de que la gente creyera que volvería a la vida una y otra vez. Este antiguo conocimiento siguió el mismo destino que numerosos libros y escritos de autores precristianos. Los obispos temían a una doctrina capaz de demostrar que la institución eclesiástica no era la única opción que tenía la gente para acceder a la “vida eterna.” (Ancient Origins, 2016)


3.- La tercera forma de resurrección es la del cuerpo espiritual donde ya no se muere (más). Se parece mucho a las enseñanzas de reencarnación del budismo, del hinduismo y del taoísmo, donde las personas, tras retornar muchas veces, logran evolucionar espiritualmente. Por ejemplo: “Los budistas creen que mediante la realización del nirvana, el estado de total liberación, se logra también el cese del renacimiento”. (Wikipedia, 2019)


Por su parte, las personas que cesan en sus renacimientos, son consideradas por las Escuelas Mistéricas como Maestros Ascendidos: “… son las personas que han vivido en los cuerpos físicos, adquiriendo sabiduría y el dominio necesario para convertirse en inmortales y libres de los ciclos de la reencarnación y el karma” y que, a partir de entonces, comienzan a tener funciones de dirección, protección y ayuda de expansión de la luz en el Planeta Tierra.


El cristianismo señala como fin último la Vida Eterna. En palabras de San Juan: “… esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero…” Y a diferencia de otras tradiciones y enseñanzas, el cristianismo promete, a través de Jesús, el nirvana (no morir jamás, no sufrir más) después de la vida presente, sólo por creer en Él y gracias a Él: “y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.” (Juan 11.26) y: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apocalipsis 21:4)



CONCLUSIÓN


Pese a lo que cualquier ser humano decida creer sobre la Resurrección, sobre el renacimiento, el retorno, la reencarnación, el nirvana, la vida eterna o la inexistencia de todo lo anterior, existen verdades reveladas mediante la divulgación científica por Eduard Punset: “Existe vida antes de la muerte” y: “Hoy podemos confirmarle a la gente que efectivamente la felicidad es la ausencia del miedo de la misma manera que la belleza es la ausencia del dolor”. (Eduard Punset)


La voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta, es el bienestar de los seres humanos, no solamente en el más allá, sino también en el aquí y en el ahora. Para ello, su plan pedagógico es perfecto: “… Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña para tu beneficio, que te conduce por el camino en que debes andar.” (Isaías 48:17)

[1]Según la Biblia, Enoc y Elías son las únicas dos personas que Dios llevó al cielo sin ellos morir. Génesis 5:24 nos dice: "Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios." 2 Reyes 2:11 nos dice: "…he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino." (Got Questions Ministries, 2019)


Imagen usada en esta publicación: De Gerd Altmann en Pixabay


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