• Alvaro Posse

El duelo que duele

Serie ZENCILLEZ, Lección 33/100


Se fue de regreso al Padre. Es inevitable y sin excepción para todos. En el tiempo de Pandemia la muerte es más visible, aumenta de manera exponencial, cuenta con el apoyo de los medios de comunicación que la difunden y de manera irremediable, día por día se lleva a vecinos, familiares, amigos, conocidos y cercanos a los cercanos.


Y duele. Claro que duele, pero las etapas de un duelo, si se reconocen y se hacen conscientes, pueden ayudar a pasarlas con una mayor tranquilidad: La primera, la crisis, el dolor de la noticia, la realidad que no se esperaba o se quería evitar. La segunda, la negación: ¡No puede ser posible! La tercera: El enojo. La cuarta: la depresión que, una vez superada conduce a la quinta: la aceptación. Y finalmente, la sexta: el aprendizaje.


Sirve enormemente tener información de amor: saber con toda seguridad que la vida no termina con la muerte. Que con la muerte no llega el final porque se produce un nuevo nacimiento, una transformación. La persona que se ha ido de regreso al Padre ya está bien y si el duelo te duele, el que está mal eres tú. Entonces no estarás sufriendo por la persona que se fue sino por ti mismo, por tus apegos. Así las cosas, tienes que trabajar en ti y no por la persona que ya goza en el más allá.


Entonces salta a la quinta y a la sexta etapa: En estas etapas cambia tus pensamientos. Elimina los recuerdos de la agonía de la persona, y también los instantes que consideras desagradables. Selecciona los recuerdos de felicidad, de tranquilidad y cada que recuerdes a la persona que ha partido, dibuja una sonrisa de gratitud en tu rostro... Recuérdala con alegría. Seguramente ella espera lo mismo.




Referencias:

(1) Imagen de GHARO.

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