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  • Alvaro Posse

Emociones positivas: pasado, presente y futuro

Actualizado: 1 ago



Texto tomado de: García-Alandete, J. (2014). Psicología positiva: bienestar y calidad de vida. Valencia: En-claves del pensamiento.


Según Seligman, se distinguen tres tipos de emociones positivas, relacionadas con la felicidad: las relativas al pasado (satisfacción, complacencia, realización personal, orgullo y serenidad), las relativas al presente (alegría, éxtasis, tranquilidad, entusiasmo, euforia, placer y fluidez) y las relativas al futuro (esperanza, fe, confianza y seguridad).


Las emociones positivas asociadas al pasado se generan y/o fortalecen mediante la superación de la creencia de que estamos determinados por el pasado, y mediante el ejercicio de la gratitud, el arrepentimiento y el perdón, actitudes que parecen fundamentales para la resolución positiva de crisis existenciales relacionadas con experiencias traumáticas pasadas o a pesar de ellas.


Parecen buenos recursos para afrontar positivamente situaciones existencialmente críticas el perdón por el mal o daño padecidos, el arrepentimiento por los ocasionados y la gratitud por los aspectos positivos que la existencia sigue conservando a pesar de la experiencia negativa. Y en tal medida, integrar el pasado en el presente permite una perspectiva de futuro optimista.


En cuanto al presente, las emociones positivas se generan y/o fortalecen mediante el disfrute de placeres y gratificaciones, que se corresponden con la distinción de Seligman entre lo que podríamos denominar metas hedonistas y metas eudaimónicas, respectivamente. Esto es, placer y gratificación distinguen la aspiración a una buena vida (hedonia) o a una vida buena (eudaimonia). Los placeres son lo que Seligman denomina sensaciones crudas: éxtasis, emoción, deleite y similares. Se relacionan con la experiencia sensorial y las emociones a ellas directamente ligadas, orientadas a la saciación biológica. Las gratificaciones son actividades en las que una persona se involucra absolutamente, hasta el punto de perder la noción del tiempo y del espacio (estar inmerso en un estado de flujo o en estado de mindfulness) y se relacionan con el ejercicio de fortalezas y virtudes, orientándose al crecimiento psicológico.


En relación con el futuro, las emociones positivas se generan y/o fortalecen mediante un estilo atribucional optimista (la pauta explicativa optimista que propone Seligman) y una actitud de esperanza, recursos que facilitan encarar las situaciones por venir y las consecuencias de la resolución de la crisis con expectativas positivas, de superación, crecimiento y maduración personal.


En definitiva, el bienestar psicológico y subjetivo, así como las emociones y los estados positivos en general, se asocian a efectos saludables y promotores del desarrollo personal.” (García-Alandete, 2014)


Texto tomado de: García-Alandete, J. (2014). Psicología positiva: bienestar y calidad de vida. Valencia: En-claves del pensamiento.


Imagen tomada de: xxolaxx en Pixabay

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